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Es inevitable que la sociedad sinaloense recurra a materiales transgénicos que le generen beneficios, aunque esté muy cerca de sus sentimientos, como es el caso del maíz.
Organismos no gubernamentales como Greenpeace, han lanzado su alerta para que los productores de maíz y la sociedad en general se abstengan, tanto de producirlos como de consumirlos y evitar daños en los ecosistemas del estado.
Las academias de ciencia de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, India, China y México han revisado hasta el cansancio, en los dos últimos años, investigaciones serias en el mundo sobre un posible efecto dañino de los transgénicos, sin encontrar uno a la fecha.
Pero, ¿qué es un material transgénico?
Los transgénicos u organismos modificados genéticamente (OGM) son organismos nuevos creados en laboratorio, cuyas características se han alterado mediante la inserción de genes de otras especies, lo cual les aporta nuevas características heredables.
Cautela. El campo sinaloense está inmerso en una tormenta de ideas y a la expectativa de la aprobación de la Ley de Biotecnología para decidir si se produce o no maíz transgénico.
Dirigentes agrícolas han levantado la voz, pero ésta es ecuánime porque están esperando respuesta de las "altas autoridades" y la aprobación de la Ley de Bioseguridad.
Ante el debate por la publicación del reglamento, el oriundo de Mocorito y expresidente de la Academia Mexicana de Ciencias, Octavio Paredes, da sus apreciaciones y dice que "para evaluar a los transgénicos está bien la ley; sin embargo, se debe también reglamentar a los productos mejorados genéticamente, a los cuales no se les aplica ningún tipo de evaluación en términos de salud, nutrición y más".
Las 250 solicitudes presentadas para siembra de semillas modificadas son de empresas extranjeras, por eso, alertó que se debe cuidar la diversidad genética del país y establecer legalmente las protecciones necesarias.
"Para evaluar a los transgénicos está bien la ley; sin embargo, se debe también reglamentar a los productos mejorados genéticamente, a los cuales no se les aplica ningún tipo de evaluación en términos de salud, nutrición y más", señaló.
Autosuficiencia mexicana. Monsanto, la mayor productora de semillas transgénicas, ha estado por mucho tiempo en Sinaloa. Acaba de anunciar inversiones por 24 millones de dólares para modernizar la infraestructura de sus plantas en Sinaloa y dos estados más para mejorar la producción de maíz.
Los recursos los aplicará, porque quiere elevar la productividad del agro. Dice que al modernizar e instalar tecnología de punta en las plantas, se mejorará la calidad y productividad de la semilla permitiéndole al agricultor mayores rendimientos y calidad en sus cultivos.
En el caso del maíz, lo hará más adaptable para ser cultivado en todo el país, sin importar diferentes climas.
Apertura con TLC. Por pensar en 2008, los agricultores no podían dormir, dicen los expertos, pues la apertura total a la importación de maíz estadounidense iba a provocar una avalancha de grano barato. Pero, el precio internacional del maíz subió 60 por ciento en el último año, Estados Unidos exportará menos y Sinaloa será uno de los principales beneficiados. Empresas como Monsanto, Dow o DuPont, esperan ventas históricas, aunque productores como Bachoco y Viz, que ven crecer el costo del forraje, sufrirán en sus márgenes.
Siembra. En Guasave, Navolato, El Fuerte, Guamúchil, Culiacán, Los Mochis y La Cruz de Elota, se han cultivado tomate, calabacita, maíz, melón, algodón, chile y soya. Las empresas responsables de ello: Pioneer, Asrow Mexicana y Monsanto, entre otras.